Aminoácidos

 

Artículo de la Escola Bonsai Menorca sobre la utilización de aminoácidos en bonsai.

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Isabión

 

Página web con las características del Isabión. Yo lo uso en fertirrigación y en aplicación foliar. Pulsar sobre la imagen.

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Fertilización foliar.

He de reconocer que los artículos de Antoni Payeras me encantan. Tienen profundidad y bases científicas. Pues nada, me he comprado un juguetito que venía con un abono, se coloca en la manguera antes de la pistola y permite dosificar el fertilizante con el riego. Y buscando información sobre fertilización foliar me he encontrado con esta joyita. Pulsa sobre la imagen.

 

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Nota del cuaderno de bitácora de Juan Liñares.

Pues eso, que leyendo el cuaderno de bitácora de Juan Liñares, me encontré con una explicación de su sistema de abonado, y para no perder tan buenos consejos, lo cuelgo aquí.  Espero que no le importe.

“En mi sistema de abonado hay varias particularidades que se salen de la norma y que señalaré conforme vayan surgiendo. Comienzo por comentar que "mi" programa de abonado comienza ahora, en el mes de márzo y se prolonga hasta la primera quincena de noviembre, más o menos. Aquí tengo que hacer ya la primera salvedad y es que yo no paro de abonar en el verano (julio – agosto). Los que tenemos la suerte de vivir en el norte tenemos la ventaja de comprobar como nuestros árboles no cesan de crecer en todo el verano, aunque es posible que lo hagan con menos intensidad. Este hecho favorece que la absorción de nutrientes no se detenga, por lo que seguimos sacándole partido al abonado en verano. En otras latitudes en las que se produce el parón en el crecimiento el abonado en la estación de estío se considera una pérdida de tiempo y de producto, puesto que el árbol no lo asimila. Es como si tirásemos con el abono.

    Llegamos a la segunda de las salvedades que quería comentar.Yo no escatimo en abono, de hecho abono todas las semanas durante los meses que he comentado antes. Como base utilizo un buen abono orgánico, en este caso el Biogold es una muy buena opción, aunque bastante cara. Considero un despilfarro su utilización masiva en todos los árboles de nuestra colección, sobre todo en los llamados "perejiles" y en los todavía no están enmacetados en tiesto de bonsái. Por ello he descubierto, hace ya muchos años, una serie de abonos orgánicos de origen natural en los que confío y de los que he contrastado su eficacia. De hecho muchos de los compañeros de club los utilizan y están de acuerdo conmigo en su buen funcionamiento. Uno de ellos es, por ejemplo el Biof F-1, que tiene forma de pienso y que se presenta en sacos de 25 kgs. y en cubos de 5 kgs. El cubo de 5 kgs. creo recordar que costaba en torno a los 5 euros y el saco de 25 me parece que no llegaba a 10 euros. Si comparáis el precio con el del Biogold creo que ya sobran los comentarios. Aunque funcionase algo peor, que no he visto que sea el caso, también la diferencia de costo lo jutificaría. Una de las desventajas que tiene este abono es su fuerte olor durante la primera semana después de su aplicación, por lo que dependiendo de donde tengamos los árboles puede que lo podamos usar o no. otro inconven iente que tiene es que se degrada muy facilmente, es decir, se deshace con facilidad perjudicando el drenaje de la maceta. Es por ello que debe de ser utilizado con canastillas o algún sistema similar que impida que el abono se infiltre en el sustrato y empeore el drenaje.

    No recuerdo su nombre ahora mismo, pero algunos de mis compañeros han utilizado en alguna ocasión alguno con base de estiércol de caballo que parece ser que no se deshace con tanta facilidad,. De todos modos la recomendación de utilizar canastillas sigo manteniéndola también en este caso.

    Un abono inorgánico que se puede utilizar por comportarse como uno orgánico es el Osmocote. Efectivamente se trata de un abono inorgánico formado por multitud de pequeñas bolitas de resina que, en su interior, guardan el fertilizante. Estas bolitas de resina liberan, a través de los poros que tienen en las membranas, su contenido muy lentamente, de hecho tardan varios meses en hacerlo. Esto nos asegura de que nunca vayamos a tener un problema de intoxicación por exceso de abonado. El Osmocote que considero ideal para su utilización en bonsái es el que tiene forma de cono, pues es muy simple retirarlo cuando se compruebe que ya no queda abono en su interior. Esto se sabe por el tacto que tiene el producto, cuando está lleno se pega a los dedos y cuando se ha vaciado ya no lo hace, además de deshacerse con mayor facilidad. No recomiendo la utilización de las bolitas sueltas que se utilizan mayoritariamnte en jardinería puesto que después es muy complicada su retirada. Por otro lado he de decir que hay varios tipos de Osmocote según los objetivos que queramos conseguir y la planta a la que queramos abonar. Escogeremos la que mejor se ajuste a nuestras necesidades…si la encontramos.

    Una vez  tengo un abono de liberación lenta depositado sobre el sustrato cada semana, como ya comenté antes, voy adminsitrando alternadamente diversos abonos líquidos. De este modo suelo usar dos de aplicación foliar, uno  de ellos es el Algimar, formulado con una base de algas y que funciona muy bien en los árboles. El otro abono foliar que uso es uno de Bayer, que creo recordar (no lo tengo ahora mismo conmigo) que su nombre es Bayfolan aminoácidos, que también funciona muy bien. De todos modos creo que ahora Bayer ha dejado de comercializar este producto y si le quieres hechar a los árboles los mismos productos que llevaba éste debes de combinar dos diferentes, de los cuales uno de ellos aporta los aminoácidos y el otro el resto de elementos y microelementos nutritivos.

    Suelo utilizar también un abono líquido de uso general en plantas. En este caso sólo lo aplico sobre el sustrato. De este tipo escojo uno comercial, fijándome en que la composición se ajuste a mis pretensiones. No doy marcas puesto que ya digo que uso varios.

    El año pasado he encontrado un abono que verdaderamente me ha sorprendido agradablemente. su nombre es ONE y está formulado a vase de extractos vegetales y nutrientes naturales que según el fabricante "una vez absorvidas por la planta se transforman en Energía Explosiva, respetando el equilibrio de la naturaleza. Este es también un abono líquido. Este año lo seguiré probando pero ya su aspecto antes de la aplicación te da la sensación de que se trata de una gran producto.

    Cuando llega el mes de octubre cambio el sistema de abonado y durante el siguiente mes y medio utulizo un abono sin nitrógeno. Los dos últimos años he estado usando el CUNEB de la casa Lainco. Tiene una composición en la que el fósforo está en una concentración del 16% y el potasio del 12%. También lo aplico semanalmente.

    Antes de terminar tengo que hacer constar que en el abonado de los pinos hago justo al revés que en el resto de árboles. Me explico: aplico abonos ricos en nitrógeno en el otoño y cuando han terminado de crecer las acículas (suele coincidir con el verano), pero mientras estás se están desarrollando lo que aplico son abonos de otoño en plena primavera. De este modo evito un crecimiento excesivo de las agujas. Hacer esto me facilita conseguir tamaños más "a escala" con lo que se desea en bonsái sin que el árbol pierda nunca su vigor.”

Sacado del Cuaderno de Bitácora

Movimiento de agua y minerales

 

La pérdida de agua por parte de las plantas en forma de vapor se conoce como transpiración § y es una consecuencia de la apertura de los estomas §. Esta apertura es necesaria pues a través de los estomas ingresa el dióxido de carbono que se utiliza en la fotosíntesis §.

A medida que el dióxido de carbono, esencial para la fotosíntesis, penetra en las hojas por los estomas se pierde vapor de agua a través de éstos. Aunque esta pérdida de agua plantea problemas serios para las plantas, suministra la fuerza motriz mediante la que se absorbe agua por las raíces. Además provee un mecanismo que enfría las hojas. La temperatura de una hoja puede ser hasta 10 ó 15 º C inferior a la del aire circundante. Esto ocurre porque el agua, al evaporarse, lleva consigo calor

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El agua entra en la planta desde el suelo por las raíces. El movimiento del agua hacia las células de la raíz sólo es posible cuando el potencial hídrico § en el suelo es mayor al potencial hídrico en las raíces.

Mediciones efectuadas en árboles de fresno muestran que un aumento en la transpiración es seguido por un aumento en la absorción de agua.

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Los datos del gráfico anterior sugieren que la pérdida de agua genera fuerzas que permiten su absorción.

Los procesos que conducen a la entrada de agua a las células de la raíz son capaces por sí solos -y bajo ciertas condiciones- de generar una presión positiva que crea una columna de agua. Tal presión, conocida como presión de raíz es, sin embargo, sólo suficiente para que el agua ascienda un corto trecho en el tallo. El agua viaja a través del cuerpo vegetal en las células conductoras del xilema § (vasos § y traqueidas §).

De acuerdo con la teoría de cohesión-tensión §, el agua se mueve en las traqueidas y vasos bajo presión negativa (presión menor a la atmosférica, también denominada tensión). Dado que las molé-culas de agua se mantienen juntas (cohesión §), hay una columna continua de moléculas de agua que es arrastrada por tracción, desde la solución que se encuentra en el suelo al interior de la raíz, molécula por molécula, debido a la evaporación del agua en la parte superior.

 

Teoría de cohesión-tensión.

 

  1. Modelo simple que ilustra la teoría de cohesión-tensión. Un tubo poroso de arcilla, cerrado en ambos extremos, se llena con agua y se le inserta el extremo de un tubo de vidrio largo y estrecho, también lleno de agua. Este tubo de vidrio se sumerge por su extremo inferior en un recipiente que contiene mercurio. Cuando las moléculas de agua se evaporan por los poros del tubo de arcilla, son reemplazadas por agua que es "empujada" por tracción a lo largo del tubo de vidrio, formando una columna continua. A medida que el agua se evapora, el mercurio se eleva en el tubo.
  2. La transpiración por las hojas de las plantas da como resultado una pérdida de agua suficiente como para crear una presión negativa similar.

La difusión de los gases, incluyendo al vapor de agua, hacia el interior y exterior de la hoja es regulada por los estomas. Los estomas se abren y se cierran por la acción de las células oclusivas, debido a cambios en la turgencia §. La turgencia de estas células aumenta o disminuye por el movimiento del agua, que sigue al movimiento de iones potasio hacia adentro o hacia afuera de las células oclusivas §. Diversos factores concurren a regular la apertura y cierre de estomas, los cuales incluyen el estrés hídrico, la concentración de dióxido de carbono, la temperatura y la luz.

Mecanismo de movimiento estomático.

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Un estoma está bordeado por dos células oclusivas que:

  1. abren el estoma cuando están turgentes y
  2. lo cierran cuando pierden turgencia. La clave de la apertura de los estomas reside en las microfibrillas de celulosa dispuestas alrededor de las células oclusivas.
  3. Cuando el agua entra a las células oclusivas, las células sólo pueden expandirse en dirección longitudinal.
  4. Como las dos células están unidas por los extremos, esta expansión longitudinal las obliga a arquearse y al estoma a abrirse.

Los elementos esenciales de origen mineral son incorporados desde el suelo al interior de las células de las raíces a través de la actividad de transportadores específicos, y son transportados al vástago -tras ser volcados al xilema- junto con la corriente de transpiración. Cumplen una variedad de funciones en las plantas, algunas de las cuales no son específicas, como, por ejemplo, los efectos que ejercen sobre el potencial osmótico §. Otras funciones son específicas, como la presencia de magnesio en la molécula de clorofila §. Algunos minerales son componentes esenciales de los sistemas enzimáticos.

Resumen de los elementos minerales requeridos por todas las plantas

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VER TAMBIÉN:

 

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ARTÍCULO ESPECTACULAR SOBRE XILEMA Y FLOEMA

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LOS ÁCIDOS HÚMICOS.

Los restos vegetales y animales de toda una naturaleza que caen al
suelo constituyen la fuente esencial de materia orgánica: una vez que han
llegado al suelo se descomponen por acción de la actividad biológica.

La materia orgánica es transformada poco a poco originándose:

   – Elementos minerales solubles o gaseosos: NH3, HNO3, CO2
   – Complejos coloidales (complejos húmicos, humus en el sentido más
estricto) son relativamente estables a la acción microbiana y su
mineralización ocurre progresivamente de forma lenta.

La mineralización del humus se realiza a razón de un 1-2% anual. En el
supuesto de una aportación de 100 kg de materia seca se obtendrán 20 Kg de
humus que, con el porcentaje de mineralización del 1-2% anual, suponen 0,5
Kg de productos minerales al año.

Los suelos ocupados por praderas presentan un muy bajo contenido en
materia orgánica, consecuencia de la permanencia durante años y su continuo
segado.

Se hace pues necesario aportar materia orgánica; el incremento de este
porcentaje en un 1% supondría aportar unas 12-20 toneladas de mantillo por
cada 1.000 m2. Esto plantea varios problemas: disponibilidad, coste y altos
volúmenes a manejar. Por tanto, actualmente, la forma más eficiente de
aportar sustancias húmicas es aportar directamente la fracción activa, es decir,
ácidos húmicos y fúlvicos. Con este tipo de productos es suficiente una dosis
de pequeñísima por año (entre 1 y 5 kg, dependiendo de la concentración, por
cada 1000 m2 y año) para conseguir los mismos resultados que con el mantillo.

Los ácidos húmicos ejercen una serie de mejoras físicas, químicas y
biológicas en los suelos que conducen finalmente a un incremento en la
productividad y fertilidad.

- Mejoras químicas:

o En primer lugar destacar el incremento de la capacidad de
intercambio catiónico.
o Recuperación del fósforo de sus formas insolubles manteniéndole
disponible para la planta.
o Disminución de riesgos de fitotoxicidad por exceso de determinados
cationes. Los ácidos húmicos absorben estos cationes.
o Su ampliamente demostrada acción quelante contribuye a disminuir
los riesgos carenciales.

 

- Mejoras físicas:

o La formación del complejo ARCILLO-HUMICO supone una mayor
cohesión en los agregados estructurales del suelo es decir, una
mejora. Como consecuencia las características físicas mejoran:
- Aireación
- Capacidad de retención de agua.
- Permeabilidad.
- Textura.
- Resistencia a la erosión.

- Mejoras biológicas: Dadas las mejoras físico-químicas, se proporciona a la
flora microbiana un medio más adecuado para su desarrollo.

LOS AMINOÁCIDOS LIBRES.

Las plantas sintetizan los aminoácidos a través de reacciones
enzimáticas por medio de los procesos de aminación y transaminación. El
proceso de aminación produce los aminoácidos a partir de sales de amonio
absorbidas del suelo y ácidos orgánicos, producto de la fotosíntesis (privilegio
de los vegetales y hecho que no ocurre en el reino animal). La transaminación
permite producir aminoácidos a partir de otros preexistentes.

De entre todos los aminoácidos habría que destacar el ácido glutámico
por ser la principal fuente de otros aminoácidos (transaminación) y
considerarse por tanto una reserva de los mismos.

La síntesis de proteínas por la planta se realiza a partir de los
aminoácidos siendo imprescindible la presencia de todos y cada uno de los
aminoácidos constituyentes. Si falta un aminoácido en el organismo cesa la
síntesis de todas las proteínas en cuya molécula entre dicho aminoácido.

Las proteínas forman el material básico de las células y los enzimas así
como de numerosos anticuerpos y hormonas por tanto los aminoácidos,
constituyentes de las proteínas son indispensables para la vida de las plantas.
Se plantea entonces la posibilidad de poder suministrar los aminoácidos
a la planta para que ella se ahorre el trabajo de sintetizarlos, para poder tener
una mejor y más rápida respuesta en la planta y mediante la utilización de
estos aminoácidos libres, obtener las proteínas, por lo que el efecto es el
mismo y el camino más corto y efectivo.

Los aminoácidos absorbidos por vía foliar son rápidamente utilizados
por las plantas y el transporte de los mismos tiene lugar nada mas aplicarse,
dirigiéndose a todas las partes de la planta sobre todo a los órganos en
crecimiento.

 

La aplicación de aminoácidos libres:

   – Ejerce un efecto importante en la regulación de los equilibrios hídricos,
sobre todo cuando las plantas sufren algún tipo de alteración
fisiológica.
   – Reduce el efecto negativo que tiene lugar con los descensos bruscos de
temperatura.

El disponer de una solución que con un alto contenido en aminoácidos
libres, permite poner a disposición de la planta la fuente para que sintetice las
proteínas. Además de que la solución sea rica en aminoácidos libres, es
fundamental que contenga aquella de importancia biológica como, la glicina,
alanina, prolina y ácido glutámico. La glicina y prolina favorecen el crecimiento
de las plantas.

Los aminoácidos libres no son solo un nutriente, sino que son un factor
regulador del crecimiento, y algunos de ellos en pocos días, alcanzan todas las
partes de la planta, incluso las raíces.

Los Aminoácidos Libres son de aplicación muy indicada como
vigorizantes y estimulantes de la vegetación en los períodos críticos, como
plantas recién transplantadas, jóvenes en fase activa de crecimiento. También
resulta provechosa su aplicación en la recuperación por los daños producidos
por sequías, heladas, granizos, después de un fuerte ataque de plagas o
enfermedades, etc.

Muy adecuados en épocas frías o muy calurosas, ya que vigorizan y
aumentan la resistencia de las plantas a la sequía, enfermedades, bajas
temperaturas y también a las carencias de microelementos.

Tienen los aminoácidos una serie de funciones secundarias relacionadas
con varios procesos metabólicos, como acumulación de vitaminas, aporte de
grupos químicos básicos en la actividad de las enzimas. Activan la síntesis de
la clorofila, tan importante en la actividad fotosintética de las plantas y por lo
tanto en el crecimiento y desarrollo de las mismas.

Con su aplicación, también se realiza un aporte a las plantas de una
cantidad de nitrógeno de rápida penetración y absorción, ya que no depende
de la síntesis de clorofila.

Los aminoácidos, componentes de las proteínas de las plantas, y cuya
presencia es fundamental, contienen simultáneamente los grupos amino y
ácido carboxílico y toda célula viva necesita un suministro constante de ellos,
para la síntesis de las proteínas y otros procesos fisiológicos.

EL MOLIBDENO (Mo).

Las deficiencias de Molibdeno pueden reducir la fijación de nitrógeno en
las plantas noduladas, fijadoras de nitrógeno. Los síntomas se caracterizan por
una clorosis entre las venas, que ocurre primero en las hojas viejas y que luego
progresa hacia las hojas jóvenes. En algunos casos, las plantas no se tornan
cloróticas, sino que las hojas jóvenes crecen de forma enrollada, muriendo
posteriormente.

 

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El Molibdeno forma parte de la enzima nitrato-reductasa, catalizadora de
la reducción de nitratos, por lo que las plantas con carencia de Molibdeno
tienen acumulaciones de nitratos, mientras que faltan aminoácidos
(fundamentalmente, ácido glutámico y glutamina). Así la falta de este
micronutriente tiene repercusiones similares a la falta de N.

BORO (B).

Las plantas con deficiencias de Boro presentan una forma arbustiva,
muerte regresiva de las puntas, rebrote de las yemas laterales, que
permanecen enanas sin alcanzar un buen desarrollo, muriendo posteriormente.
Las acículas presentan clorosis que se inicia en las puntas, extendiéndose
hacia la base. En ocasiones las acículas se muestran retorcidas aparentando
un tirabuzón. Las puntas de las hojas en algunos casos se doblan formando
una jota. El crecimiento en longitud de las plantas cesa, presentándose un
aspecto achaparrado. En cualquier caso, los síntomas varían ampliamente
entre especies de plantas, por lo que no son fáciles de detectar.

 

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El Boro Mejora el rendimiento y la calidad del fruto; es importante para la
producción de semillas; contribuye con el uso del calcio y fósforo y transfiere el
azúcar a la planta.

Es uno de los elementos más inmóviles en la planta. Una vez depositado
en la hoja, no es retranslocado hacia las hojas jóvenes, lo que hace que los
nuevos crecimientos dependan de la absorción continua de boro del suelo. Por
esta razón es importante mantenerlo en todo momento disponible para las
plantas, aportándolo de forma continua.

COBRE (Cu).

Cuando existe una deficiencia de Cobre se produce una clorosis entre
los nervios de las hojas jóvenes y los bordes y las puntas de estas hojas
pueden curvarse. A continuación, estas hojas afectadas se vuelven necróticas,
muriendo y dando la sensación de que se han secado.

 

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El Cobre participa en los procesos enzimáticos de las plantas,
básicamente en la formación de la clorofila. Influye en el proceso fotosintético,
en la síntesis y acumulación de carbohidratos y en la síntesis de lignina. Pero,
además, actúa en el control de plagas y enfermedades.

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