Nota del cuaderno de bitácora de Juan Liñares.

Pues eso, que leyendo el cuaderno de bitácora de Juan Liñares, me encontré con una explicación de su sistema de abonado, y para no perder tan buenos consejos, lo cuelgo aquí.  Espero que no le importe.

“En mi sistema de abonado hay varias particularidades que se salen de la norma y que señalaré conforme vayan surgiendo. Comienzo por comentar que "mi" programa de abonado comienza ahora, en el mes de márzo y se prolonga hasta la primera quincena de noviembre, más o menos. Aquí tengo que hacer ya la primera salvedad y es que yo no paro de abonar en el verano (julio – agosto). Los que tenemos la suerte de vivir en el norte tenemos la ventaja de comprobar como nuestros árboles no cesan de crecer en todo el verano, aunque es posible que lo hagan con menos intensidad. Este hecho favorece que la absorción de nutrientes no se detenga, por lo que seguimos sacándole partido al abonado en verano. En otras latitudes en las que se produce el parón en el crecimiento el abonado en la estación de estío se considera una pérdida de tiempo y de producto, puesto que el árbol no lo asimila. Es como si tirásemos con el abono.

    Llegamos a la segunda de las salvedades que quería comentar.Yo no escatimo en abono, de hecho abono todas las semanas durante los meses que he comentado antes. Como base utilizo un buen abono orgánico, en este caso el Biogold es una muy buena opción, aunque bastante cara. Considero un despilfarro su utilización masiva en todos los árboles de nuestra colección, sobre todo en los llamados "perejiles" y en los todavía no están enmacetados en tiesto de bonsái. Por ello he descubierto, hace ya muchos años, una serie de abonos orgánicos de origen natural en los que confío y de los que he contrastado su eficacia. De hecho muchos de los compañeros de club los utilizan y están de acuerdo conmigo en su buen funcionamiento. Uno de ellos es, por ejemplo el Biof F-1, que tiene forma de pienso y que se presenta en sacos de 25 kgs. y en cubos de 5 kgs. El cubo de 5 kgs. creo recordar que costaba en torno a los 5 euros y el saco de 25 me parece que no llegaba a 10 euros. Si comparáis el precio con el del Biogold creo que ya sobran los comentarios. Aunque funcionase algo peor, que no he visto que sea el caso, también la diferencia de costo lo jutificaría. Una de las desventajas que tiene este abono es su fuerte olor durante la primera semana después de su aplicación, por lo que dependiendo de donde tengamos los árboles puede que lo podamos usar o no. otro inconven iente que tiene es que se degrada muy facilmente, es decir, se deshace con facilidad perjudicando el drenaje de la maceta. Es por ello que debe de ser utilizado con canastillas o algún sistema similar que impida que el abono se infiltre en el sustrato y empeore el drenaje.

    No recuerdo su nombre ahora mismo, pero algunos de mis compañeros han utilizado en alguna ocasión alguno con base de estiércol de caballo que parece ser que no se deshace con tanta facilidad,. De todos modos la recomendación de utilizar canastillas sigo manteniéndola también en este caso.

    Un abono inorgánico que se puede utilizar por comportarse como uno orgánico es el Osmocote. Efectivamente se trata de un abono inorgánico formado por multitud de pequeñas bolitas de resina que, en su interior, guardan el fertilizante. Estas bolitas de resina liberan, a través de los poros que tienen en las membranas, su contenido muy lentamente, de hecho tardan varios meses en hacerlo. Esto nos asegura de que nunca vayamos a tener un problema de intoxicación por exceso de abonado. El Osmocote que considero ideal para su utilización en bonsái es el que tiene forma de cono, pues es muy simple retirarlo cuando se compruebe que ya no queda abono en su interior. Esto se sabe por el tacto que tiene el producto, cuando está lleno se pega a los dedos y cuando se ha vaciado ya no lo hace, además de deshacerse con mayor facilidad. No recomiendo la utilización de las bolitas sueltas que se utilizan mayoritariamnte en jardinería puesto que después es muy complicada su retirada. Por otro lado he de decir que hay varios tipos de Osmocote según los objetivos que queramos conseguir y la planta a la que queramos abonar. Escogeremos la que mejor se ajuste a nuestras necesidades…si la encontramos.

    Una vez  tengo un abono de liberación lenta depositado sobre el sustrato cada semana, como ya comenté antes, voy adminsitrando alternadamente diversos abonos líquidos. De este modo suelo usar dos de aplicación foliar, uno  de ellos es el Algimar, formulado con una base de algas y que funciona muy bien en los árboles. El otro abono foliar que uso es uno de Bayer, que creo recordar (no lo tengo ahora mismo conmigo) que su nombre es Bayfolan aminoácidos, que también funciona muy bien. De todos modos creo que ahora Bayer ha dejado de comercializar este producto y si le quieres hechar a los árboles los mismos productos que llevaba éste debes de combinar dos diferentes, de los cuales uno de ellos aporta los aminoácidos y el otro el resto de elementos y microelementos nutritivos.

    Suelo utilizar también un abono líquido de uso general en plantas. En este caso sólo lo aplico sobre el sustrato. De este tipo escojo uno comercial, fijándome en que la composición se ajuste a mis pretensiones. No doy marcas puesto que ya digo que uso varios.

    El año pasado he encontrado un abono que verdaderamente me ha sorprendido agradablemente. su nombre es ONE y está formulado a vase de extractos vegetales y nutrientes naturales que según el fabricante "una vez absorvidas por la planta se transforman en Energía Explosiva, respetando el equilibrio de la naturaleza. Este es también un abono líquido. Este año lo seguiré probando pero ya su aspecto antes de la aplicación te da la sensación de que se trata de una gran producto.

    Cuando llega el mes de octubre cambio el sistema de abonado y durante el siguiente mes y medio utulizo un abono sin nitrógeno. Los dos últimos años he estado usando el CUNEB de la casa Lainco. Tiene una composición en la que el fósforo está en una concentración del 16% y el potasio del 12%. También lo aplico semanalmente.

    Antes de terminar tengo que hacer constar que en el abonado de los pinos hago justo al revés que en el resto de árboles. Me explico: aplico abonos ricos en nitrógeno en el otoño y cuando han terminado de crecer las acículas (suele coincidir con el verano), pero mientras estás se están desarrollando lo que aplico son abonos de otoño en plena primavera. De este modo evito un crecimiento excesivo de las agujas. Hacer esto me facilita conseguir tamaños más "a escala" con lo que se desea en bonsái sin que el árbol pierda nunca su vigor.”

Sacado del Cuaderno de Bitácora

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